Positivo-negativo, hombre-mujer, energía-materia, sexo-espíritu: cuando la dualidad deja de ser conflictiva genera vida.

Al despojarse de todas las creencias, juicios y conceptos de la mente, se crea un espacio interno para concebir la verdad infinita y atemporal, comprender y aceptar nuestra naturaleza.

De esta forma nos permitimos amarnos a nosotros mismos y a nuestro prójimo. La vida se convierte en una danza, una celebración.

Obra: Unidad
F. Cerami
09042020
Acrílico sobre lienzo
Gracias por ver 🌱💛

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